sábado, 11 de febrero de 2017

Las Dimensiones del NO



Las Dimensiones del NO.

¿Fue el escándalo de faldas del presidente Evo Morales la única razón de la victoria del NO en el referéndum del 21 de febrero de 2016? Si bien parece una pregunta evidente, considero que al mismo tiempo nadie ha procurado darle una respuesta que pueda despejar una duda que ha atormentado a los científicos sociales bolivianos durante toda la historia democrática de nuestro país, ¿Es el voto en Bolivia un acto racional o pasional?

Partiendo de las posturas binarias híper simplificadas que imperan en Latinoamérica, podríamos decir que los estudiosos de los fenómenos sociales (de tendencia socialista) afirman que la población es sabia el momento de sufragar y por lo tanto es un acto imbuido de racionalidad.

Sin embargo los fenómenos acontecidos durante la campaña electoral emprendida por el partido de gobierno en Bolivia, antes del referéndum de 2016, han generado dudas sobre dicha racionalidad en los mismos otrora defensores de la racionalidad social y la sabiduría popular boliviana.

Un ejemplo de esto son las palabras del Ministro de Defensa de Bolivia, Remy Ferreira, quien en un cometario que podría ser atribuible a su apretado nudo de corbata dijo que aquellos que votaron por el NO el 21 de febrero eran un conjunto de descerebrados, lo que pone en tela de juicio la aparente templanza de la sociedad el momento de emitir su voluntad electoral.

Por lo tanto podríamos ponderar la posibilidad de que el voto es un fenómeno que escapa a los designios de la razón y se extravía en un océano de emociones insondables, lo que nos deja ante un fenómeno social por demás complejo e imposible de ser comprendido por la lógica arcaica de las relaciones sociales primitivas, amigo / enemigo.

Respondiendo a la pregunta inicial de este artículo me atrevería a decir que NO,  pero aun así la respuesta es pobre ante un tema tan complejo, por lo que a riesgo de ser tachado de antipatriota, considero que es posible identificar tres dimensiones del NO, aquellos fenómenos que en conjunto derrotaron indirectamente al hasta ese momento invicto presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

La dimensión étnica: Existe una considerable porción de la ciudadanía en Bolivia que está inmersa en este doloroso rasgo de pensamiento colonial, por lo tanto no pueden tolerar la presencia de un hombre (aparentemente de origen indígena) que dirija sus destinos, lo que se tradujo en un total rechazo a su posible re postulación.

La dimensión profesional: El segmento social de profesionales en Bolivia en sus diferentes áreas se ha visto agobiado por el desprestigio y el desconocimiento de los mismos en todo lo que ha sido el diseño institucional del MAS durante los últimos 10 años de gestión, viéndose forzados a trabajar bajo el mando de personas con ninguna preparación y antepusieron ante la valorada meritocracia el vilipendiado compadrazgo, lo que se transformó en un rotundo rechazo a la posibilidad de soportar más años del flagelo de la incompetencia.

La dimensión urbana: Las ciudades se han visto afectadas por la discrecionalidad del manejo de los fondos públicos, los mega proyectos de infraestructuras innecesarias e insostenibles y no menos importante, la subcategoría ciudadana en la que los nacidos en las zonas urbanas se han visto atrapados ante la presión constante de los habitantes de las zonas rurales, lo que ha generado un notorio rechazo (de los habitantes de las ciudades) a la perduración del proyecto político del MAS.

Innegablemente existen muchos tópicos más que pueden ser incluidos entre estas dimensiones, pero considero que estos fueron los que marcaron una diferencia entre el sí y el no, más allá del escándalo mediático sobre las relaciones personales del presidente, el rechazo a la continuidad de Evo Morales en la presidencia es una construcción histórica que escapa a la coyuntura política en al que el gobierno siempre ha identificado a los responsables de sus fracasos fuera de su entorno como partido político.       


Christian Andres Gonzales Calla.
Politólogo.  

miércoles, 20 de julio de 2016

Problemas de la Política en Latinoamérica (III). Venezuela y el espíritu anticrítico.



Problemas de la Política en Latinoamérica (III).
Venezuela y el espíritu anticrítico. 

Uno de los aspectos más relevantes respecto del acontecer político en Latinoamérica es la incapacidad de reconocer los errores, esto en sentido de que cada gobierno de turno, independientemente de la coyuntura, siempre ha carecido de la vocación de la autocrítica.

Sin embargo, durante los últimos años, esta característica ha incrementado sus dimensiones en los autodenominados gobiernos revolucionarios, el socialismo del siglo XXI pose esta vieja y aparentemente neoliberal práctica, en la que se afirma que todos los actos llevados a cabo son incuestionables.

Pero todo lo acontecido durante la instalación de la nueva Asamblea Nacional de Caracas Venezuela, registro un nuevo parámetro en lo que respecta al ego de un partido de gobierno que se encuentra en una evidente crisis producto de sus constantes actos arbitrarios en casi dos décadas en las que se ha conseguido “partiendo de la nada y de un solo esfuerzo, se ha llegado a alcanzar las más altas cuotas de miseria[1].

Toda la tensión en la que se llevó acabo el acto fue que la oposición venezolana asumió el pasado martes 5 de Enero de 2016 su mayoría en la Asamblea, lo que deja atado de pies y manos al oficialismo liderado por Nicolás Maduro, quien por medio de sus copartidario se valieron de una empobrecida retorica plagada de chauvinismos binarios[2].

Diosdado Cabello, quien fuera el presidente de la Asamblea Nacional, se retiró en compañía de la bancada oficialista pero no antes de tomar la palabra por medio de la cual expreso que la presente situación de Venezuela es contraria a la voluntad del pueblo y que todos aquellos que votaron por la denominada derecha no es más que el producto de compra de conciencias, mentiras muy bien albardas y el regreso de aquellos que definió como los “enemigos de la libertad”.

Finalizando sus discursos con una curiosa afirmación, por medio la cual expreso que cualquier lugar del mundo en el que se luche por la libertad y el progreso del pueblo llevan consigo la bandera de Hugo Chávez, por lo que siendo la representación de la revolución su deber será mantener vigente la lucha iniciada por su comandante.

Lo más relevante fue que al final de todo se llegó a una por demás alocada idea que nos trasporta a los tiempos de la revolución francesa, donde se instauraron la convención Nacional misma que se destruyó así misma a razón de las contradicciones internas procedentes de las medidas radicales que emanaron de la misma.

Dicha idea es la formar un “Congreso Patriótico” mismo que en teoría seria creado en respuesta al clamor del “verdadero pueblo venezolano”, donde seguirían con los actos revolucionarios en pro de los menesterosos y contra los embates del imperialismo o siendo más específicos, de la “corrompida Asamblea Nacional”.

La palabra sedición suele ser utilizada sin criterio en estos días, pero puedo asegurar que la sola idea de establecer un congreso paralelo a la asamblea nacional es una de las pocas acciones que puede ser calificada como sediciosa sin necesidad de hacer un análisis profundo, resulta evidente que implica muchas acciones que van en contra del sistema democrático que impera en Venezuela.

Además de ser una forma poco digna de reconocer la derrota es un desconocimiento total a la voluntad expresada por medio del voto de los ciudadanos venezolanos, establecer un congreso extra oficial es básicamente declarar la intención de formar una Estado dentro de un estado, lo cual según lo que tengo entendido puede ser catalogado como traición o sedición (lo más lejano a un estamento patriótico) y finalmente, es un medio por el cual se desestabilizara la labor de la Asamblea vigente con el objetivo de desprestigiarla.

La división entre opositores y oficialistas llegaría a niveles irreconciliables, generando intolerancia entre los habitantes de Venezuela e imposibilitando el trabajo conjunto de los miembros de la Asamblea. 

Todo esto nos regresa a la obra de Carl Schmitt donde atendió el debate respecto de la legalidad y la legitimidad, ambas quedarían de lado en caso de que dicho congreso llegara a ser conformado.

La gran interrogación que queda es si esta actitud se convertirá en una tendencia entre todos los gobiernos revolucionarios latinoamericanos ¿en caso de que pierdan, tomaran el camino de la acción política madura o darán rienda suelta al comportamiento pueril de no reconocer los errores que han cometido durante su administración?


[1] Frase del célebre Grocuho Marx, actor, humorista y escritor estadounidense.
[2] El chauvinismo binario hace referencia a la incapacidad de aprender del entorno en combinación a la visión parcializada de la clásica batalla entre el “bien” y el “mal”, aquellos que defienden la “verdad” y los supuestos artífices de la “mentira”.

Problemas de la Política en Latinoamérica (II). Bolivia y la democracia instintiva.



Problemas de la Política en Latinoamérica (II).
Bolivia y la democracia instintiva.

Existen ciertos elementos de las sociedades latinoamericanas a las que nos podemos referir de distintas maneras, por un lado están las “mitomanías[1]” y por el otro esta lo que el músico y compositor boliviano conocido como el “El Papirri[2]” denomina como la “metafísica popular[3]”.

Ambas ideas se refieren a lo mismo, la sabiduría popular que en la mayoría de los casos suele ser la más influyente el momento de actuar o en la toma de decisiones, muchos piensan que solo están abocados a las interacciones sociales básicas, pero si hacemos un análisis crítico resulta evidente que es dicha sabiduría la que dirige nuestros destinos.

Entre todas las formulas abstractas que hoy por hoy son parte de todas las sociedades latinoamericanas y en el caso particular de Bolivia, resulta alarmante que la mayoría de estas ideas trasmitidas por una suerte de código genético societal están directa o indirectamente relacionadas al acontecer político.

Esto genera muchos problemas, ya que en la mayoría de los casos dicha sabiduría está ligada a regionalismos, visiones maniqueístas e incluso posiciones antiquísimas que suelen tener aspectos raciales o discriminatorios.

Considero que la más problemática es la que afirma que “no se necesita estudiar para gobernar”, que genera un perdida de relación entre el conocimiento y la política, dejándola a la merced de todo un conjunto de improvisados que en muchos casos suelen enorgullecerse de su falta de educación académica e incluso llegan a afirmar que la experiencia vale más que la preparación.

Esto crea una suerte de “democracia instintiva[4]”, donde la idea de democracia está sujeta a lo que cada quien crea de ella, lo que bien puede hacerla más eficiente o menos eficiente dependiendo de quién esté en el gobierno de turno.

Una democracia de dicha naturaleza corre el riesgo de incentivar la división entre los diferentes sectores de la sociedad, pero más allá de ello puede que con el paso del tiempo las diferencias generadas lleguen a ser irreconciliables, lo que despoja a la democracia de su naturaleza, ya que no existe el espacio de dialogo por lo que no es posible el disentimiento en esta especie de guerra santa entre los “buenos” y los “malos”, los “patriotas” y los “antipatriotas”, entre “el pueblo” y “el pueblo”.

Otro de los errores de la “democracia instintiva” es que suele estar construida en base a las deliberaciones internas del gobernante, los líderes políticos y los caudillos, más allá de lo que la democracia es por definición, un sistema de gobierno, pasa a ser lo que erróneamente muchos definen como un “estilo de vida”.

Los estilos de vida varían de persona a persona, si asociamos la democracia con esta idea lo que producimos es una multiplicidad de ideas que suelen ser irreconciliables, cuando lo que cualquier sociedad necesita es tener una idea en común respecto de su sistema de gobierno para que de esta manera la participación en la vida pública sea lo más sencilla posible.

Finalmente, entre toda la gama de dificultades que genera la “democracia instintiva” me aventuro a afirmar que el principal problema es la saturación del sistema de gobierno, es decir que al estar sujeta a las arbitrariedades corporativas de los partidos políticos o personales por parte de los caudillos, se sobrecarga de demandas y exigencias parcializadas al gobierno de turno, que suele ceder ante aquellos que representen algún tipo de beneficio y no así para los proyectos o necesidades de la sociedad.

La desvinculación entre el conocimiento y la política es sin duda un gran problema para la vida pública, aquella visión heredada por la “doctrina del miedo[5]”, en la que se ve con desconfianza a aquellos que tienen mayor preparación al considerar que desconocen el sentir del “espíritu del pueblo”[6].       


[1] Alejandro Grimson utiliza este término para referirse a los mitos que son parte de la sociedad argentina, su intención es estudiar que tan ciertos son por medio de una rigurosa introspección de las relaciones sociales y la manera de pensar o actuar de las personas.      
[2] Manuel Monroy Chazarreta, cantautor y guitarrista boliviano.
[3] Razonamientos populares que expresan los sentimientos, saberes y experiencias del conjunto de la sociedad paceña (La Paz – Bolivia).  
[4] Aquella democracia que es producto de los pálpitos o corazonadas de las personas, no está ligada al razonamiento como fue ideada sino que responde a las arbitrariedades de aquellos que ostentan el poder público así como a las parcialidades de los diferentes elementos de la sociedad.  
[5] Por medio de imágenes, representaciones icónicas o literarias se busca generar temor entre las personas respecto de determinadas ideas, personajes e incluso países, esto para mantener a la sociedad en una situación conveniente para los que ostentan el poder.
[6] La escuela materialistas histórica sostiene que uno de los principales elementos que dificultan todas las labores relacionadas con la sociedad es el llamado espíritu del pueblo, que es producto de su desarrollo histórico, objetivos y aspiraciones como un conglomerado social.

Farra De Poder.

La situación en Bolivia ha llegando a ser insostenible en sentido político y social, dos extremos de posturas aparentemente irreconcilia...