viernes, 25 de agosto de 2017

El problema de la justicia.



La justicia actualmente está reconocida como el objetivo o finalidad máxima del derecho, pero esto no significa que exista una visión universal de lo que se considera justo, sin lugar a dudas esto implica un debate con diferentes componentes que se ha sostenido desde la antigüedad.

Para los griegos la justicia se basaba en dar a cada quien lo que le corresponde y para los romanos, en sentido de las aequitas, la justicia no solo busca a dar a cada cual lo suyo, sino que está dirigida a modelar la justicia en sentido de la igualdad y la equidad.

Ahí denotamos una diferencia inicial entre el ser y el deber ser de la justicia, problema que nos acompaña hasta nuestros días, lo justo está dividido entre la defensa de la propiedad y la búsqueda de una sociedad igualitaria, es de esta diferencia de donde surge el problema de la justicia que tiene como producto diferentes manera de comprender el tema reunido en lo que actualmente se conoce como Teorías de la justicia.

Las teorías de la justicia buscan resolver el problema que esta formulado de esta manera ¿Qué es la justicia? Una formulación sencilla que ha sido estudiada por académicos de diferentes vertientes del pensamiento, de entre todos ellos considero que tres son los más representativos: John Rawls, Robert Nozick y Amartya Sen.

Rawls considera que la justicia debe buscar la cooperación social por medio de la imparcialidad, donde los individuos poseen una inviolabilidad fundad en la misma justicia que no puede ser pasada por alto ni siquiera en sentido del bienestar colectivo, la verdad y la justicia no están sujetas a transacciones de ningún tipo.

Según esta perspectiva los individuos son seres eminentemente racionales, que para alcanzar la justicia en su sociedad desarrollan instituciones que tienen a la justicia como la virtud principal, dicha virtud no está sujeta a interés políticos o sociales de ningún tipo ya que esta sobreentendida la supremacía de la justicia sobre el resto de las actividades.

Una sociedad se considera justa cuando sus instituciones asignan los derechos y deberes a las personas sin hacer distinciones arbitrarias de ningún tipo, donde las semejanzas y diferencias son el origen de dichos derechos y deberes.

Rawls define el objetivo de la justicia como la elaboración de la estructura básica de la sociedad o más específicamente, el modo en que las grandes instituciones públicas distribuyen los derechos y deberes fundamentales, además de determinar cómo se distribuyen los resultados de la cooperación social.

Una sociedad con instituciones injustas, por más eficientes y eficaces que puedan ser, siempre estará sujeta a cambios y modificaciones hasta alcanzar la justicia ideal que puede ser de diferente naturaleza, pero siempre se caracteriza por buscar la organización armoniosa que permite la convivencia entre los diferentes sectores sociales.

Denotamos una marcada tendencia en Rawls a buscar el equilibrio entre las aspiraciones de los individuos, los derechos y deberes por medio de la cooperación social.

Nozick por otra parte aborda el tema de la justicia desde el individuo en su totalidad, donde considera que la justicia es la libertad misma, una sociedad injusta es aquella que en sentido de buscar la igualdad social atenta contra la libertad de los individuos de cualquier manera, sin importar la finalidad que la sociedad tenga el momento de atropellar la libertad de sus habitantes.

Cada uno puede hacer con su vida lo que gusta y vivirla como mejor lo parezca, en este sentido no es deber del Estado intervenir en las actividades personales de sus miembros a menos que estas afecten a terceros, cualquier intervención del Estado dentro de las elecciones de la vida de cada persona es considerado una violación inconcebible de la libertad de una persona.

Libertad e igualdad son dos cosas diferentes, ya que la libertad es la libre elección y los arranques de deseos de igualdad es un riesgo terrible para la libertad de todos los miembros de la sociedad, debido a que en su búsqueda es común violar las libertades de los individuos y justificarlas en sentido del bien común.
Nozick define la libertad como un imperativo moral, respetar la libertad de la sociedad y sus individuos es la justicia en su máxima expresión.

En sus escritos de Anarquía, Estado y Utopía, Nozick señala que suprimir el estado sería un sacrificio necesario en sentido de proteger la libertad, pero es consciente de que dicha idea es poco viable por lo que propone una suerte de Estado resumido a algunas tareas específicas y los individuos se regulen a sí mismos.

Desde esta perspectiva el individuo sobrepasa a los intereses sociales de cualquier tipo, no puede permitir que su libertad sea cuartada de ninguna manera y bajo ninguna excusa.

Sen por otro lado sobre la libertad y el desarrollo, está de acuerdo con Rawls en que en necesario solucionar el problema de la desigualdad pero al mismo tiempo cuestiona la idea de distribuir los recursos para solucionarlo.

Para Sen la clave es la capacidad de escoger, de hecho es tan importante esto en sus postulados teóricos que los considera como la expresión de la libertad plena de los individuos simples o colectivos, por lo tanto más importante que la igualdad material es la igualdad de capacidades donde la libertad se expresa en las actividades más sencillas donde existe una variedad de opciones.

Cada quien debe tener la capacidad de vivir y actuar como mejor le parezca, donde el incremento de las capacidades significa el incremento de la libertad, para ello es necesario fomentar las libertades políticas; las facilidades económicas; oportunidades sociales; garantías de trasparencia y seguridad protectora.

Si bien Sen no hace referencia directamente a la justicia, en base de su visión de desarrollo no centralizada en lo económico actualmente se han creado nuevas formas de comprender que es la justicia, donde lo justo es comprendido en medida de que las personas tengan las mismas capacidades de acción en todos los campos de la vida social.

En efecto los tres autores tienen diferentes maneras de comprender la justicia, Rawls la comprende como la cooperación por medio de la distribución económica, Nozick la ve como una cualidad individual que no debe ser alterada por ningún ente externo bajo ninguna excusa y Sen como fomentar la igualdad de las capacidades entre todos los miembros de la sociedad.

No se puede asegurar que alguno tenga la razón por completo o que esté completamente equivocado, podríamos decir que cada uno aborda aspectos relevantes de la justicia desde la perspectiva social e individual, por lo que tienen su nivel de valor en el tema.

Finalmente es necesario reconocer que si bien la justicia es una finalidad máxima, esta nunca fue definida en todo su significado, por lo que está sujeta a interpretaciones de diferentes tipos, es un tema que no debe ser dejado de lado ya que la demanda social que siempre impera en los regímenes democráticos de la actualidad es la de una sociedad más justa.      



lunes, 24 de julio de 2017

El MAS y el Realismo Mítico.



Durante años han sido formuladas diferentes teorías al respecto de diferentes personajes históricos, en sentido de buscar una aparente atemporalidad en ellos al decir que de haber existido antes o después de sus épocas habrían sido igual de trascendentes de lo que fueron, lo que en un sentido romántico ha sido material para diferentes obras de ciencia ficción y novelas fantasiosas.

Sin embargo, más allá de los ideales formados alrededor de los artífices de la historia humana, es necesario recalcar el hecho de que la importancia de dichos personajes se encuentra ligada a la época en la que vivieron. Homero, quien fue el autor de La Ilíada y La Odisea, hoy en día posiblemente sería ignorado por las menos refinadas pero populares sagas literarias que aturden las mentes del pueblo como ser Crepúsculo, 50 sombras de Grey e incluso Harry Potter.

Lo que nos lleva a nuestro país, donde en los últimos 11 años hemos visto surgir la imagen de Evo Morales que paso de ser un líder local a un dirigente mundial, según sus partidarios, quienes lo glorifican y señalan como el arquetipo del político moderno, lo que dificulta hacer críticas sobre él sin despertar la ira de sus seguidores.

Conversando con mi colega politólogo Jorge Roberto Marquez Meruvia, a mediados del 2008, solíamos bromear al decir que en algunos años los discursos del MAS pasarían de lo políticamente ficticio a lo realmente mágico, dando paso al “Realismo Mágico”, donde todas las afirmaciones son igualmente validas siempre y cuando resalten lo nacional popular.

Pero en ninguna de mis visiones de futuro podría haber imaginado que lo mágico sería superado por lo mítico, ya que el pasado 22 de julio del presente año nuestro vicepresidente daría el primer paso para crear una nueva línea discursiva, el “Realismo Mítico”.

Citándolo literalmente dijo lo siguiente, “Si hace 100 años hubiera habido otro Evo, no hubiéramos perdido el mar. Lo hubiéramos defendido con uñas y dientes. Todos los bolivianos, hasta las guaguas, hubiéramos ido a defender el mar porque ahora nos duele, lloramos por no tener mar”.

En 1879 las condiciones políticas no eran las mismas, la sociedad se encontraba fraccionada y el amor a la patria se encontraba en construcción, ya que se intentaba fundar la identidad nacional en una república que fue creada por las maquinaciones del vilipendiado Dr. De Charcas, Casimiro Olañeta, por lo que era muy complicado infundir el patriotismo en nuestras fronteras.

Pasando por alto el hecho de que la guerra del Pacifico fue en 1879 hace 138 años, demostrando que la aritmética no es uno de los puntos fuertes del bachiller Linera, queda esa imagen que se intenta insertar en la mente de la sociedad boliviana en la que la historia comienza y termina en la figura de Morales.

Este tipo de discursos propios de los regímenes totalitarios tienen por objeto ensalzar la imagen del caudillo, buscando crear en el imaginario de las personas un aspecto mítico sobre el líder, que pasa de ser un humano a un Rey similar a Dios sin el cual la sociedad en su conjunto estaría condenada al fracaso.

Haciendo gala de su desconocimiento de la historia política, Linera nos deja en claro que al MAS se le acabaron los argumentos medianamente lógicos o creíbles para justificar sus acciones, por lo que necesita rodear a su jefe de cortinas de humo que puedan cubrir sus notorias falencias y evitar que pase a ser parte del panteón de la política nacional.

Evo Morales es producto de las circunstancias históricas previas a su elección, una coyuntura que difícilmente se podría replicar, por lo que no es un personaje atemporal que depende de sí mismo para resaltar en la historia, de haber existido en 1879 probablemente habría muerto en la triste marcha por el desierto de Atacama, con una frazada en su espalda y algo de whiskey en su cantinflora.
 
Christian Andres Gonzales Calla.
Politólogo.


lunes, 17 de julio de 2017

Sobre el Destino del Arte.



A riesgo de pecar de ingenuo en esta era de la ingenuidad, me he propuesto hacer un paréntesis de los temas culturales que interesan a nuestra sociedad como ser la cuestión de determinar si es que la salteña es paceña o es potosina (por cierto es tarijeña), con la finalidad de reflexionar sobre el destino del arte en Bolivia o para ser más exacto, dilucidar acerca de si el arte tiene algún destino en Bolivia.

En palabras del ilustremente desconocido Dr. Jaime Guerra, a quien he calificado como el poeta de lo inmundo, el arte en Bolivia en los últimos años se ha formado en sentido de ser simplemente arte, es decir que bien podría tener algún significado pero en la mayoría de los casos no lo tiene.

Para comprender esta idea es necesario ver al arte como parte de las formaciones históricas de la sociedad boliviana, en primer lugar es necesario recalcar el hecho que debido al fenómeno de la conquista mucho del arte nativo de las regiones altiplánica y amazónica se han extraviado o en el mejor de los casos se han mezclado con las herencias ibéricas que sostenemos vívidamente hasta la actualidad.

Con esto quiero decir que nuestras prácticas artísticas en su mayaría son replicas o revisiones de estilos de arte del viejo continente, a pesar de que en la actualidad queramos renegar enérgicamente de muchas de aquellas herencias culturales que nos ha dejado la colonia.
Un gran problema el momento de buscar la originalidad del arte de la región andina es la ausencia de un lenguaje codificado que nos permita conocer sus referencias de primera mano, su noción sobre la belleza, la manera en que percibían la estética de la naturaleza y el papel del hombre el momento de plasmar estas ideas en un bloque de roca tallada.

El Dr. H. C. F. Mansilla explica en sus memorias que sostenemos una relación de amor y oídio con el mundo occidental, considero que el arte es una excelente forma de validar dicha afirmación, ya que si bien alegamos una originalidad prístina sobre nuestros legados culturales y por ende artísticos, al mismo tiempo buscamos el constante reconocimiento del mundo para sentir de alguna forma que aquello que hacemos tiene algún valor, nuestros coterráneos en otros países se desesperan por organizar entradas folclóricas en tierras lejanas y ese extraño deseo de combinar lo autóctono con lo cosmopolita, una suerte de autismo selectivo en el que requerimos de la aprobación de ese mundo del que tanto nos quejamos en algunos temas poco trascendentes, pero al mismo tiempo cerramos nuestras mentes sobre aquellas cosas que atacan nuestro estilo de vida eminentemente conservador.

Otro aspecto que llama mi atención es que combinamos palabras al azar con el fin de dar una categoría superior a nuestras prácticas artísticas, una prueba de ello es la existencia de “Ballets Folclóricos” un neologismo que no es otra cosa sino el deseo de emparentar lo autóctono con lo foráneo, ya que haciendo una pequeña revisión etimológica e histórica es fácil denotar el hecho de que “Ballet” es un estilo de danza con una técnica propia que data del siglo XVI, sin embargo en la actualidad se lo utiliza como sinónimo de un grupo de personas que bailan, un hecho que allende de ser refutado es replicado, aplaudido y elogiado por la población en su conjunto.

Es propio del postmodernismo el hecho de que todo sea lo mismo y nada tenga un valor cualitativo, por lo que no está bien visto criticar el arte por su contenido o su forma, en todo este entramado carente de significado solo cabe aplaudir todo por trivial, absurdo, monótono o simplón que sea.

En última instancia yo diría que el arte en Bolivia carece de un destino identificable, esta extraviado en el utilitarismo monetario, cegado por el sonido de los bombos y platillos de las fraternidades que confunden el arte con el desastre.          


Christian Andres Gonzales Calla.
Politólogo.  



Farra De Poder.

La situación en Bolivia ha llegando a ser insostenible en sentido político y social, dos extremos de posturas aparentemente irreconcilia...